Cerrado.
Tiempo suficiente. En efecto, les he otorgado el beneficio de acercarse para saber con exactitud qué es lo que quieren; tal parece que se los comió la tierra. Ahora resulta, que no son valientes, que caray! Cambie de empresa y llegó su fin. Aquí no importa lo que digas, sino lo que compruebes, con evidencia palpable, tangible y medible. El mitoteo es lo de menos. No hace falta que alguien me susurré al oído... "Eyyyy te siguen acosando". Sé quién está detrás de mí (siempre atrás, el lugar que les corresponde) pisandome los talones, olfateando mis movimientos. Estoy tan acostumbrada, que ya no me preocupa, en lo absoluto. Puedo imaginarlos ideando su nueva versión guajira. Para empezar Daniela, Melissa y las mascotitas: Natalia, Gloria, Sylvia y Liz. Por otro lado Alejandra, Carolina e Ingrid (más pisadas que las cucarachas), July más pirata que los del Caribe. Los pequeños salvajitos: Juan Carlos, Billy, Jaime, Nicolás, Luis, posiblemente Omar, no olviden...