EL JINETE OPERATIVO
¿Dónde esta mi pago?
Gritaba con histeria el dueño del negocio; aquel que es
intermediario entre los grandes empresarios, los distribuidores y los
ganchos políticos.
Actualmente, cualquier tipo de transacción a gran escala, requieren ante todo, seriedad; un contrato firmado o la credibilidad de la palabra, son en efecto, la pauta a cumplir, de acuerdo a las especificaciones establecidas
durante el cierre de la operación.
“El dice que dijo”
quedó en los tiempos remotos donde se trabajaba a niveles
jerárquicos: la secretaria, el auxiliar, el jefe de área, el
gerente o director o sencillamente el encargado, proporcionaban
información referente a la remuneración, basada en supuestos o influencias; literalmente rumores de pasillo.
Fallar en la ejecución de
un convenio, es equivalente a una falta de orden y técnicamente el
registro de una anomalía (sin descartar intereses personales).
El afectado esta en
espera de la fecha de pago y el deudor simplemente... jinetea el
dinero (utilizar los recursos económicos de otros, para su propio
beneficio), retrasando de forma descarada, la administración de
cheques, depósitos y dinero en efectivo.
Tener idea, de todas las
ventajas que representa un compromiso puntual y justo de paga, es una
actitud visionaria y emprendedora de una red de lineas de negocios en
crecimiento.
El jinete opera
sistemáticamente, no es vigilado, no rinde cuentas, efectúa
movimientos casi invisibles, de forma rápida y en circuito.
Jugar con la economía de
terceras personas, es tan peligroso como vender droga (sin pensar
para ganar) las consecuencias pueden ser severas y sin solución.
Sentarse para elaborar,
analizar y emitir los pagos pendientes, es un acto sano y digno de
agradecimiento para quienes tiene una relación laboral en el mismo
entorno y han confiado en el organismo deudor.
El caballo se cansó y el
jinete sus manos dobló. A pagar!
¿Dónde esta el C.P. José Ramón?

Comentarios
Publicar un comentario