No es lo mismo una MALPARIDA, que un MAL PARIDO.
Si no tienes luz, ni ángel, ni suerte, ni brillo, ni nada positivo que ofrecer en la vida, considerate una miserable. Eres el tipo de persona que comúnmente se le llama "indeseable".
Tu primer escenario se llama familia, mhmh, no tienes? O todos son igual tu? lamento decirte que tu desarrollo individual y social, esta por los suelos y sin futuro; quien podría creerse todos tus sueños guajiros basados en guión de cine mediocre independiente (nada comercial).
El segundo -sin pretender, dejarte en cero- se llama, nivel de conciencia. No remordimientos, no culpas, ausencia de temor, el placer que manifiestas haciendo daño; sin ser psicóloga, tu mejor etiqueta es loca, con cierto toque de enfermedad ... No cabe duda que habemos de locas a locas.
Comprender tus mecanismos de excusas y defensas requiere realmente, de mucha paciencia. Levante la mano, quien quiera tenerla? NADIE? En serio NADIE? Entonces llegamos a la conclusión que eres simplemente una malparida, si tus allegados no saben que hacer contigo, imagínate los afectados que deseamos para ti.
Quien ha vivido de cerca el MAL al rojo vivo, puede comprender la sensación de alivio cuando te has liberado del enemigo; no hablo específicamente de una persona, sino de todas sus caretas: el rumor, la cizaña, la envidia , el abuso de poder, la corrupción, la difamación y la infinita persecución.
Una vez hecho el mal, no se sí agradecerlo o lamentarlo. Una construcción tan falsa como la sonrisa de David -un excompañero que daba la bienvenida con el afán de provocar empeño de oro en su negocio- cuando eres, no hay barrera ni obstáculo que impida la plenitud de tu camino.
Y cuando no lo eres, aunque pongas el universo de cabeza, todo vuelve a su lugar; y el tuyo, no es aquí.
Una vez hecho el mal, no se sí agradecerlo o lamentarlo. Una construcción tan falsa como la sonrisa de David -un excompañero que daba la bienvenida con el afán de provocar empeño de oro en su negocio- cuando eres, no hay barrera ni obstáculo que impida la plenitud de tu camino.
Y cuando no lo eres, aunque pongas el universo de cabeza, todo vuelve a su lugar; y el tuyo, no es aquí.
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