¿Qué fue primero, la amante o el proyecto?


En términos empresariales, hablar de un proyecto, no sólo es cuestión de tinta, papel y una excelente presentación; básicamente se trata de un plan alcanzable, asequible y rentable.

En la actualidad, dejarse llevar por una recomendación, es tan peligroso como consumir por primera vez una droga, ignorando por completo las consecuencias físicas y emocionales. Así cómo de igual forma, involucrar un lío amoroso en una línea de trabajo -pensada a largo plazo-, representa un porcentaje de riesgo y un toque de escándalo.

Reconocer que no se tienen las habilidades, dones o aptitudes para crear y desarrollar proyectos, es el primer paso.  Pedir un bosquejo de trabajo a un especialista y pretender ejecutarlo con otra persona, es el equivalente a lanzar tu presupuesto al vacío.

¿Es posible separar las amantes del ámbito laboral?  ¿Cuales son los alcances de una persona técnicamente calificada, para otra función?  ¿Qué resultado se espera?

Un conjunto de ideas, plasmadas y  planeadas para distintas fases (paso a paso) así como realizar actividades; que produzcan efectividad, eficiencia y alto rendimiento; sólo son, el aterrizaje de objetivos claros y precisos establecidos como pilares, para la construcción de una plataforma sólida.

El segundo paso es asegurarse de no estar negociando con un (a) farsante, comúnmente se le denominan piratas.  Aquellos quienes roban proyectos, los retocan y los hacen pasar como propios; sin tener la mínima idea de como implantar, una creación que evidentemente no es suya.

Si hacemos a un lado los matriarcados, el nepotismo, los recomendados fallidos, el abuso de poder y una deshonesta autoridad , es posible cruzar el puente e implementar proyectos de peso y cobertura, en beneficio de una comunidad sedienta de crecimiento y un sector empresarial digno de cobrar lo justo por ideas y diseños creativos e innovadores.








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