¿Quién es mejor?
Me resulta incomprensible oír discusiones que pretendan establecer quién o qué es mejor. Las comparaciones nos hacen competitivos, pero, no olvidemos que en gustos se rompen todos los géneros.
Es mejor sabor
Es mejor que fulano
Es mejor vivir en el extranjero
Bla, bla, bla.
Si tomamos todas las variables posibles, existen infinidad de razones por la que decides elegir a una persona, un servicio, un lugar, un empleo, un amigo, un doctor, un negocio, etc. Todo depende de tus parámetros de experiencia, conocimientos, deseos, alcances y sobretodo, tu autoestima.
Los gustos o preferencias afortunadamente son personales, no somos borregos; tenemos libertad de decisión, a cada persona se le asignan ciertas cualidades y aptitudes que las hacen únicas. Entonces, la forma de engranar depende de ti.
Lo que se busca se encuentra, lo que necesitas se identifica, lo que se ajusta a tu presupuesto se pretende y definitivamente no hay mejores, somos diferentes.
Supongo que en estos momentos, muchos de ustedes no estarán de acuerdo, dirán: lo que es bueno es bueno, no hay excusa; pero si nunca lo has visto, sentido, conocido, ese bueno no existe.
Ese toque de rivalidad que nos genera aspiraciones, no siempre resultan positivas; hay quienes se empeñan en compararse una y otra vez -inconformes con lo que son- con gente que ni por equivocación, están ubicados en posiciones similares.
Hay que colocarnos en nuestra realidad, no volar demasiado porque las caídas pueden ser severas, no vivir en la mediocridad puede resultar aburrida, vivir sin caretas ni mundos construidos de fantasías, son la fórmula más efectiva para tener una vida llena de oportunidades.
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