El diagnóstico de MORA.



Realmente esta historia creo que interesa a animalistas, rescatistas y protectores de animales. Una experiencia verdadera, dolorosa, llena de impotencia; me siento un poco víctima y al mismo tiempo testigo de un proceso tan cruel, honestamente tengo dudas sobre la ética de todos aquellos que se dedican a brindar salud a los animales callejeros.

MORA fue una perra callejera que refugie cuando ella tenía 2 ó 3 meses, era tan opaca y ceniza que su pelaje tendía a ser color azul, algo parecido a una mora.

Fuerte, juguetona, comelona, territorial y llena de energía, disfrutaba del mar, del desierto; cualquier escenario para ella era digno de gozarlo en plenitud. 

Empece a darme cuenta que casi no comía, su estomago empezó a hincharse a punto de explotar, acudí con el veterinario y a primera vista, parecía retención de líquidos, estuvo por 6 semanas tomando pastillas para generar su expulsión, no lo logramos. 

En forma seria el doctor aseguró que había hecho un ultrasonido y que solo era agua; posiblemente un problema del corazón. 

Se tomó la decisión de intervenirla para extraerle el agua, técnicamente había un estudio de soporte. Aparentemente todo salió bien; a las 3 semanas su estómago volvió a llenarse, me citaron para una nueva intervención. 

La entregué con confianza creyendo que estaría bien como la primera vez; cuerda, lista para comer y beber agua, caminar de forma sólida, feliz de volver a casa.

Cuando fui por ella, estaba completamente aterrada, asustada, sometida, vacía, note pequeños detalles que la perrita no había sido operada en donde la dejé sino en otro lugar, quien sabe con que inútil la habrán llevado- este acto me lleno de inseguridad-, no comprendía porque la habían trasladado a otra clínica para dirigirla a un abismo, sin consultármelo.

A los dos días, dejó de dormir, no volvió a echarse, dejó de comer, de beber, la legua comenzó a ponerse morada, jalaba la respiración con tanta fuerza que se ahogaba al hacerlo, al caminar se desvanecía como desmayada; la llevé rápidamente a la clínica, "vamos a estabilizarla y a ponerle un suero", cuando escuché esto me sentía aliviada. 

Al siguiente día llegué por ella, el doctor me mostró otra perra que no era la mía. "Esta perra no es mía" contesté con seriedad, contestó "ah! es la que tengo atrás", no pude verla es ese momento; volví a casa , me sentía inquieta y mi intuición me decía que algo no estaba bien, regresé más tarde... efectivamente estaba entre el montón, como una perra X. Sin ultrasonido, sin suero, sin diagnóstico, llena de dolor pidiendo salir de ahí, empeorando.

El ayudante comentó "puede ser un tumor, cáncer, etc." Vanas suposiciones, recuerdo sus palabras: "si te la llevas te puede durar hasta un mes", como si fuera un juguete de pila. Realmente me sentí ofendida ante la humillación hacia la perrita... La habían inyectado tantas veces y diariamente, que creí que una infección estaba descartada, no tenía sentido ni lógica. De hecho fue la última valoración que escuché. ¿Cómo?

A todos los que tocaron a MORA, NO TENGO NADA QUE AGRADECERLES.

La dejé partir... después de 6 años., jamás olvidaré su mirada perdida llena de angustia y desesperación, emanaba dolor, pidiendo a quejidos tranquilidad.

Tengo dudas, siento mucha tristeza. Realmente hubo análisis?, ultrasonido? como puedes plantear un diagnóstico sin hacer los debidos estudios? Cómo te atreves a abrirla si no sabes con certeza que es lo que tiene? 

No era un tratamiento gratuito, ajusté un intercambio para recuperar la vida de MORA.

Cuando mi presupuesto no alcanza, ofrezco intercambio, yo te doy un proyecto, ideas, herramientas para mejorar tu trabajo y lógicamente si la única perra que le estoy llevando era Mora, había que poner atención y esfuerzo en ella. 

Para quien no lo sepa, los proyectos no cuestan 100, 200 500 o 1000 pesos. Las ideas son vendibles, es un negocio, por si no lo sabían. No negocie a mi perra, ni su salud. Era un acuerdo, "no puedo pagarte con pesos, pero puedo pagarte con ideas". (reléa mi correo, lo dice claramente).

En la medida que acepta una usb con información de valor, leen una lista de ideas impresas, o reenvían todo lo enviado desde mi cuenta de correo electrónico, es una forma de aceptar y reconocer su grado de responsabilidad. ¿Qué pensaron? ¿Que era regalada? ¿por qué? ¿En serio creen que voy a regalar mi trabajo a cambio de nada? Tengo copia y respaldo de todo lo que entregué a cambio de un trato del montón para MORITA.

Me quedo con la tranquilidad de saber que yo cumplí mi parte. 

ÉTICA: conocer el bien y el mal, lo que debes o no hacer, un rasgo de moral y su nivel de conducta ante ciertas circunstancias.

¿Todos los perros callejeros son tratados así?

Entiendo que no es una clínica pública ni gratuita, si no le interesaba, desde el primer día me lo hubiera dicho. Seguramente pude haber encontrado otro veterinario.

Amigos protectores, JAMÁS permitan una intervención quirúrgica sin documento, radiografía, ultrasonido que lo justifique. Quienes amamos de verdad a los animales, sentimos a flor de piel su dolor.

Solo para cerrar, sentir consuelo, deseando que Mora, disfrute de paz y un final digno como cualquier perro callejero, hay una leyenda llamada el puente del Arco Iris: es un lugar que esta entre el paraíso y la tierra, lleno de valles, colinas, ríos, donde todos los animales que ya no están físicamente con nosotros, llegan ahí, juegan, con mucha comida, agua, sol, nuestros amigos se encuentran cómodos y abrigados, todos recuperan su salud y vigor, fuertes como cuando estaban aquí. Están felices y contentos. 

Algún día nos tocará visitarlos, ellos se detienen, se alejan  del grupo, nos esperan, sus ojos brillantes se ponen atentos, sus cuerpos se estremecen y vibran; vuelan sobre la hierba, moviendo su patas cada vez más rápido. Cuando tú y tu amigo se encuentran, los dos se abrazan, en ese maravilloso reencuentro para nunca separarse de nuevo.

Una lluvia de besos cae sobre su rostro, tus manos pueden acariciarla, juntos los dos, cruzan el puente del Arco Iris.





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