Una vida de perros.
Sin rodeos: Puedes pelear por un puesto, insistir en alcanzar tus sueños, aterrizar un proyecto, luchar por una meta; pero perder piso por perros callejeros es inexplicable.
Algo similar sucede cuando estás en busca de nuevos horizontes.
Habra quien te apoye, otros que disfrazan una propuesta con doble finalidad, los hay también, aquellos que hablan tan mal de ti, que ya no tienen más recursos que retirarse porque su lista de bloqueos se acabó.
No tiene nada que ver con políticos, es el vaivén cotidiano, al que tú y yo estamos expuestos en el mundo de la competitividad, calidad y productividad.
Hace poco alguien me preguntó: por qué no demuestras todo lo que sabes hacer?; en primer lugar me pagan para ciertas responsabilidades y en segundo, no tengo que demostrarle nada a nadie. Quien bien me conoce, sabe cómo y cuál es mi sistema de trabajo.
Para mí, tener o no a mi alrededor gente tonta o eficiente me es indiferente, no es mi función colocar su cada quien con su cada cual, todo es sinergia.
Simple, como la vida de los perros callejeros; vagar, buscar comida, dormir, aguantar insultos y si tienes suerte encontrarás un adoptante (alguien que te contrate).
No es un tema de emociones, de palancas, o lamer botas, sencillamente es una elección sobre la capacidad, la visión, incluso, la estrategia utilizada para llegar a un objetivo.
Hace muchos años dejo de importarme la opinión pública, preocuparte por los comentarios de alguien que ni te mantiene está fuera de contexto y del camino.
Cuando te señalen recuerda, solo eres el espejo de su percepción.
Creer que estás en una posición porque no tienes otra opción, es la justificación más tonta de superación personal.
Siempre hay mejores alternativas, hay dos variantes importantes que debes tomar en cuenta, saber buscar y saber esperar. Todo llega.
Retomando a los callejeritos, existen cientos de perros en las calles de la ciudad, para esterilizar, para sanar, para alimentar, para adoptar y tú, peleas exactamente todos los perros que yo traigo... inútil malparido.
Si de verdad tuvieran la actitud y compasión para hacerlo, no estarían como pendejos siguiéndome cómo si vendiera droga o armas; pobres callejeros, lo que les faltaba, que se sientan acosados solo porque quieren aparentar lo que no son. (Falsa imagen).
Mucho ayuda el que no estorba, pero más significativo es, que desaparezcan de Puerto Peñasco.
Comentarios
Publicar un comentario