El olor a ego.
Saber identificar desde la primera impresión la esencia de un espacio o persona, es una de mis mejores percepciones, sin temor a equivocarme.
Constantemente estoy reforzando la idea de tener una autoestima sana, alta, valorada; sin caer en los abismos del ego.
Creer que eres superior, que estás por encima de los demás, que nadie puede ser mejor que tú; es el pensamiento que a gritos limita la visión de la realidad, creandose una idea falsa sobre sí mismo.
Los prejuicios, la envidia, querer controlar todo con puntos de vista negativos, con cierto rasgo de manipulación son solo una parte representativa de los engaños del ego.
La mente que carece de autoconciencia es un hotel cinco estrellas para el ego.
Con frecuencia reflexionó sobre las reacciones de personas cercanas. Qué habrá detrás de esa cara maquillada? Qué onda con esas formas grotescas de contestar? Por qué si exige discreción es enteramente chismosa? Sencillamente el señor que te saluda con cierta timidez, porque no tiene un buen día; se resume al hecho de no juzgar y ser empáticos.
Sin desviarme del tema, trabajar para despojar el ego, es un proceso de aceptación, reconocimiento y autoanálisis; liberarse del grado de superioridad es una tarea dura y constante para llegar al equilibrio.
Asumir que eres bueno para algo, aceptar que otra persona puede ser mejor que tú y sin duda reconocer los propios errores es un avance gigantezco para sanar la autoestima.
No suelo usar la palabra tóxica, pero cuando alguien se excede o se sobrevalora, está claro que tiene un detalle interno que no está activado al 100.
Hay niveles de conciencia, no hay cabida para el ego. Es dañino, frustrante y enfermizo.
Entre más conciente seas, con facilidad harás una lista de todas tus cualidades, defectos, virtudes, dones; mismos que aceptarás con gratitud, además compartir la esencia del ser es nutritivo y enriquecedor.
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