Mas acciones, menos intenciones.
Definitivamente uno de las circunstancias más difíciles de afrontar, son los movimientos repentinos, no planeados y los cambios de estructura ante nuevos escenarios.
Todo es movimiento, nada permanece. Las tendencias, los nuevos sistemas y modelos de vida nos invitan a integrarnos con madurez y emprender las acciones pertinentes como parte de nuestra transformación y evolución.
Es un proceso elemental del día a día; aceptar la realidad como signo de nuestro bienestar emocional.
La fortaleza, la flexibilidad y la capacidad de adaptarnos son herramientas escenciales para nuestro desarrollo personal.
Decisiones activas con un cúmulo de beneficios: aprendizaje, ajustes con pensamientos racionales y oobjetivos, fortaleza, autoestima+amor propio, sensacion de capacidad y autocontrol.
Cómo aceptar la realidad tal y como es?
1.- Detectar situaciones que te causan malestar o satisfacción. Autoanalizate.
2.- Escucha a tus emociones. Date permiso de sentirlas.
3.-Incrementa tu tolerancia a sentir. Arriesga.
4.- Centrate en lo que depende de ti: solucionar o aceptar. Querer, poder y hacer.
5.- Piensa en acciones que puedas llevar a cabo. Escribe un abanico de opciones, como posibles alternativas.
6.-Afronta las emociones inteligentemente: para qué me puede estar sucediendo esto?. Buscar el lado positivo.
7.- Entrena la aceptación: tomate tu tiempo y sé paciente. No resistas.
La forma en que percibimos la vida, determina como vivimos. Asimilar y aprender nuevos hábitos, reciclarlos y utilizar toda la gama de colores para mejorar nuestra calidad de vida es un requisito indispensable como parte de nuestra felicidad.
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