El arte de perdonar.
Siempre digo que el que ríe al último... definitivamente ríe más. No importa que no sea a carcajadas, el simple hecho de considerar "es divertido", "lo sabía", "lo logré', incluso esa ironía de sonreír con alguien que ha hecho todo lo posible por desaparecerme; plantando jugadas sucias de montaje, la insistencia de ensuciar todos los días sus manos tirándome tierra, solo habla de ellos mismos y del infinito ridículo que los rodea.
A diferencia de mucha gente, agradezco a la vida por haber estado rodeada de maleantes, me convirtieron en una mujer fuerte y sin miedo. Después de todas mis pérdidas (personales y de negocios), ya no hay nada que perder.
No sé quién es peor, Ricardo, Nicolás, Johnny, Billy, Jaime, Angel o Rafael o el supuesto marido que tengo Christian -creo que así se llama- con pinzas me gustaría armar entre todos Ustedes un hombre completo, pero lo único que veo son hombres subestimados, con una baja escala de valores, peleando por una realidad inevitable. Engañados o apendejados, todos y cada uno,! ya fueron. Me gustaría preguntar, quién les pagó? Pero se supone que tienen negocios y el dinero no es su carencia. Sus necesidades son otras y no creo que puedan comprarlas.
Lo más curioso es que me juzgan pero no me sueltan, perros fanáticos. Sexo con Ustedes, ni en sus sueños mijitos; por más que les busco algo que me llame la atención, no tienen nada.
En fin, todo cae por su peso y yo solo los veo y sonrío.
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