Guadalupe
Cuando hablo de Guadalupe, ya saben a quien me refiero; a esa mujer vulgar, tuneada, sesentona, sí! La del máxima nissan. Que utiliza todo su día en estar pagando para no perderme de vista.
Esa que tiene una hija igual de pirata que ella, la pequeña Melissa, que aunque se viste de narca, perdón de marca, changa se queda.
Ese par de obsesionadas colocando como pan en bandeja a la tontina de Natalia. (Hasta parecen tratantes de blancas, serán?)
Esas que dicen que todo lo que hago y tengo es de ellas (desde mi domicilio hasta un plan de materia).
Ahora entiendo todo su grupo de aliados malandrines, conozco sus nexos y sus intenciones.
Tantos años sombreandome e incapaces de dar la cara, como perfectas mafiosas, sin olvidar a Pulgarcito... Ángel.
Lo tengo tan claro, son una maldición! Ellos solo dan tragedias, desgracias.
Locaciones que invaden, familias que involucran, empresas donde intervienen; siempre serán una maldición! Enfatizando que siempre tienen que pagar para que las cosas se les den.
Ya sabemos que todos los perros bailan con dinero desde abogados, médicos hasta policías.
Ustedes preocupados porque según, yo les hago brujería y Guadalupe gozando de toda la información para hacer sus amarres, salaciones y deseando de corazón la mala suerte. Porque si ella no la tiene, no la tiene nadie. Se mete como una sanguijuela, entre la piel, hasta sangrar y difícil de liberar.
Pero ... Nada es imposible.
Ah, eso sí! No se pierdan su "dios te bendiga", quién sabe a qué dios adorará.
Cuando la gente me pregunta que haces en Peñasco, sola, con tus perros y lejos de tu familia y amigos?
Mi respuesta siempre es: estoy esperando que mis seguidores se cansen y salgan de mi vida (familia, amigos, negocios, empleos, vecinos, mascotas) porque no crean que solo están en Peñasco.
Recuerdo que cuando llegué en el 2012, dije: Al fin recupero mi tranquilidad (porque de dónde venía, ahí estaban, estafando como siempre, sin dejarme respirar) y cuál va siendo mi sorpresa que cuando me di cuenta ya estaban aquí. Que horror!
No! Ella y toda la gente que la rodea están en todos lados, como los narcos.
Yo estoy segura que no la conozco por lo tanto yo no le debo nada. Arreglen cuentas con quienes se fusionaron; ya le quedan minutos para salir y a mi dos rayitas para perder la cordura.
No me conocen enojada, yo en su lugar, me alejaría.
Y así, un episodio más se termina.
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