Negocio fácil, de pronto se cae.
No existe acto más vergonzoso que hacer negocio con lo ajeno, ser descubierto y darse cuenta que está en números rojos, rodeado de deudas y desesperado por conseguir dinero.
Hace un año aproximadamente, conocí a fondo el tema de los remates bancarios de viviendas (dónde el deudor deja de pagar o muere y la propiedad queda en el aire).
Actualmente los bancos se quedan con los inmuebles y los rematan.
En esta línea de negocio, hay personas que se dedican a buscar propiedades abandonadas, las invaden o simplemente las toman para hacerlas pasar como suyas y venderlas, toda una mafia -bien estructurada- con abogados, contadores, etc.
Desde el hombre que identifica la casa, hasta el que se hace pasar por notario están coordinados de tal manera que obtienen las escrituras originales y reescrituran para poner los inmuebles a la venta.
Pues algo así sucede con cierto tipo de seguros de vida, cuando una persona fallece sorpresivamente se lleva información que se desconoce y con el tiempo va saliendo a flote y cuando quieres hacer el trámite para cobrar un seguro, pueden suceder dos cosas: o ya se cobró o están en trámite de hacerlo y tú como beneficiario no estabas enterado.
De repente solicitas una investigación y arroja datos importantes; en algunas instituciones se puede pagar el seguro a quien lo reclame si el beneficiario no aparece.
Suena a robo, fraude, pero la gente justifica sus acciones (en caso de ser destapados) con unas excusas tan pendejas que me quedo sin palabras (principalmente porque te conocen).
Hay tres personajes que a pesar de que mi mamá ya cumplió un año de haber fallecido continúan vigilando a ver con que pueden quedarse como si les correspondiera.
El primer personaje es Jesús y toda su familia (que por cierto, no tengo cuentas de banco ligadas a ellos, mi dinero, es solo mío).
El segundo, es Javier y/o Alicia, ellos siempre ofrecen una comisión de lo que se roban.
Y la tercera es, Denisse (alguien me comentó que se hace pasar por mi mamá), buscando un poco de patrimonio para su hija adoptiva.
En este punto, mucha culpa la tienen los ejecutivos de bancos, por dar información confidencial, o compartir copias como un acta de defunción (Banamex).
Me quedo muda, llegar a ese nivel, es intolerante, es una pesadilla.
No respetar a los muertos, supera cualquier acto de maldad.
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