Hongos y Zetas.





Bajo el sobresalto de los intensos ruidos del reclamo, el joven valiente intenta estructurar una plataforma de ataque para recuperar el estatus perdido en un momento de desliz; ese transitorio escape al motel de la calle 13 lo obliga a aterrizar de forma inesperada su maniobra.

Perdida la agilidad de entablar y coordinar eventos puntuales, seguimientos precisos y movimientos calculados; el novato zeta convenientemente se aleja, dispersando fuerzas y concentrando sus propósitos para organizar la siguiente batalla.

Hongos! Hongos! Quiero comer hongos! Si! hongos alucinógenos, esos que comes y el universo de ideas altera la mente y se mueven a gran velocidad, absorbiendo el sentido común pero al mismo tiempo generando pensamientos calumniosos y temerarios para el siguiente plan.

Configurado el terreno y las estimaciones de una estrategia ofensiva, el inquietante zeta descubre la importancia del control del factor mental y la elección de momentos oportunos  para lanzar el fuego, reconociendo, la pésima influencia de su amada muñeca de la calle 13.

Las siguientes disposiciones hacen referencia a reducir el margen de error y principalmente, a conocer al enemigo; no tener idea de espacio, tiempo y cantidad es el equivalente a comer hongos! insaciablemente, hasta perder el sentido y significado de cualquier posibilidad de victoria.

Sorprendida la muñeca del cabello negro y encrespado, ante el obtuso e inflexible zeta, decide justificar sus latentes intereses después del consumo de los hongos!;  remarcando su habilidad de dominio a través de juegos seductores poco convincentes.

Hay mas hongos por ahí? Preguntó el astuto zeta; necesito otro brutal día de alucinaciones para comprender, el burdo deseo de marcar propiedad en un terreno ajeno y desconocido; añadida la compañía de una mujer complaciente, desbordada en tácticas y encantos que ponen en riesgo cualquier tipo de triunfo.

Zeta es la última letra del abecedario y los hongos producen alucinaciones visuales, auditivas y olfativas; porque la firmeza de formar parte de un kit de psicoactivos sin fondo ni superficie sólidos para lograr invencibilidad.

“Los hongos son árboles, las zetas son el fruto”.... se observan, se identifican en el campo y se consumen de forma moderada; puedes acompañarlos con ensaladas, pastas, cremas y disfrutar de   estos maravillosos vegetales que nos brinda la naturaleza.

Muñeca, puedes predecir el futuro? Preguntó el principiante e inexperto zeta,  la muñeca de la calle 13,  en su afán de recobrar credibilidad contestó: cariño! esto es solo, el principio de un inevitable final.

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