ADMIRAR LA AUSENCIA.
Alejarse
de alguien porque es lo mas conveniente; no significa que su final
haya sido triste o desagradable, simplemente … las circunstancias
provocan un distanciamiento temporal o definitivo.
La
incertidumbre del futuro fluye de tal manera, que el ángulo mas
agudo, comienza a tomar la forma de certeza y seguridad.
Admitir
que las personas mas cercanas, brincan los vínculos de afectividad
para satisfacer su vanidad o integrarse a un grupo para “estar al
nivel” a costa de cualquier cosa, es asombroso; especialmente
cuando esta en juego la confianza.
La
distancia es el mejor analgésico para comprender y asimilar el
trasfondo de una historia polémica, poco convencional y hostigante
que no llevó a nada, solo a pérdidas morales y económicas.
Pensar
que puedes establecer una nueva relación sentimental a pesar de
todo, ignorando el interés de por medio; es el laberinto de un
deseo profundo y la añoranza de un anhelo en el aire.
Cuando
todo va bien; como ráfaga de viento se desvanece.
Lo
primero que se quiere saber, es si volverá, antes de dormir y al
amanecer se crea una lluvia mental llena de fertilidad con la ilusión
del regreso. No encaja precisamente en estas líneas un clavo saca
otro clavo.
El
respeto al silencio y al espacio son una muestra de conciencia
equilibrada, posiblemente un índice de arrepentimiento, no hace
falta decirlo, solo hay que vibrarlo.
Mientras
tanto, para el generador del caos directamente pierde cabida en el
planeta tierra, las endorfinas de su mente sobrepasan los límites de
la normalidad.

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