SICARIO
Cada
vez que sus patrones daban la orden, giraba con rapidez y obedecía
sus mandatos. Por el hueso! gritaban con rudeza, los dueños del
terreno.
Sicario
creía que tenía controladas la mayoría de sus acciones; realizaba
montajes, cruzaba conversaciones, empalmaba eventos, coordinaba
entradas y salidas de la “peligrosa” y además duplicaba todo lo
que hacía, desde una carta, hasta la compra de un tinte para
cabello.
Sus
aliados, todos los personajes nocturnos y de calle, con ese lenguaje
de “zona” comprendían con exactitud los movimientos a ejecutar;
con un aullido y como hormigas, se encontraban en su punto de
reunión, para programar el siguiente paso buscando satisfacer a sus
amos.
La
valentía, asociada con un orgullo herido, no es una buena
combinación; la rabia e impotencia de haber conseguido un “hueso”
sin sabor, sin olor, sin carne y sin origen; no habían valido la
pena …. todas las mordidas.
Ladraba
y ladraba sin cesar; no existe interés en él, sino en el coraje que
expulsa para conseguir todo lo que se le encomienda. Era preso de sus
propios deseos; los premios que ganaba, no eran suficientes para
seguir arriesgando el pellejo.
… unos
nacen para mandar y otros, para ser mandados.
Sicario
…. wow! Es el perro de mi vecina. Todas las mañanas cuando sale a
dar su primer paseo, pasa a saludar a todos los de su raza! Y
compartir con ellos, sus croquetas de marca campeón.

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