Al César lo que es del César ....
La mayoría de las empresas sin importar el tamaño y número de empleados, cuentan con su propio sistema de trabajo y procesos de aprendizaje, para mantenerse actualizados.
Generalmente cuando se tiene personal de nuevo ingreso, se determina el programa de capacitación en tiempo y forma para la persona que cubrirá el puesto, considerando una fecha límite.
Planear una capacitación, únicamente requiere del instructor, día, hora y tema a impartir. (Estoy considerando el hecho, que esa persona, cubre el perfil del puesto). La capacitación alimenta el conocimiento del producto,porque técnicamente tiene experiencia en el área para la que fue contratada. El saber hacer, está basado en teoría-practica. No se necesita mucho tiempo para reconocer si esa persona cuenta con las habilidades y aptitudes para realizarlo.
En mi rodaje laboral nunca he conocido ninguna empresa donde en cada reunión debas preguntar, cuándo van a capacitarte o ejecutar aleatoriamente un mes de entrenamiento, un mes "estás lista" y fíjate que siempre no, otro tiempo de entrenamiento, ese vaivén está fuera de contexto.
Tampoco es un tema personal o de favores, son términos de inversión; se confía en la empresa, se invierte tiempo y experiencia; tú empresa, inviertes dinero con el empleado para beneficio de ambas partes.
Quién debe evaluar la capacidad de un nuevo integrante? En primer lugar, alguien 100% objetivo, con experiencia y conocimiento en la materia, preferentemente alguien que no se sienta afectado en compartir sus intereses y no actúe convenientemente. Segundo, líder y/o compañeros, realizar test verbales de conocimiento, prácticas presenciales y mucha retroalimentación; ayuda a la proyección del nuevo aspirante.
Si no se cuenta con este tipo de personal, es mejor tomar las riendas los representantes legales o dueños; porque cada uno contará su mejor versión, salvando su propio pellejo. Si decides que esa persona no es apta para desarrollar ciertas funciones, solo debes esperar a que se cumpla el término de su contrato. Finiquitarlo debidamente. O liquidarlo porque lo estás despidiendo.
Pero... Si haces las cosas como si no existiera la ley, omites las razones del despido, le pides que ya no se presente faltando días para vencer el contrato y le ofreces un finiquito como si hubiera renunciado, no creo que proceda. En algunas compañías se manejan escala de valores, para unas, es muy valioso ser amable, disciplinada y constante; en otras es completamente indiferente.
Cuando alguien te diga, "me decepcionas" porque estás pidiendo lo justo, solo por mencionar, la decepción es un pesar de desengaño, sensación de impotencia, sentimiento de insatisfacción. No aplica en términos laborales.
Colorín Colorado este cuento se ha acabado y se cierra un ciclo más.
Comentarios
Publicar un comentario