El negro José.
Todos conocemos a un José, el típico subordinado citadino con aires de superioridad, bien planchado, perfumado y relacionado.
Yo conozco uno, ese que invade e intenta apropiarse de mis espacios. Por un momento pensé que lo enviaba algún político, porque hace muchos años lo ví tomando café con un exalcalde, hablando... trivialidades.
Después, por ahí me dijo un pajarito que le hacía el trabajo sucio a Ricky Ricón. No sé a qué se dedique pero se dice que es novelista, cuenta historias de miedo y sin éxito. Pobre!
No es hacker, no es diseñador, no es creativo, solo es un vividor que ejecuta el cuento. Tiene buena pinta, lo ves, lo oyes y le crees. Tira buen rollo hasta cierto punto persuasivo.
Además, tiene contactos claves que hacen creíbles sus historias; pero cuando empiezas a indagar a fondo, se contradice, los tiempos y actividades no concuerdan, le piden explicaciones y miente! Ganándole a Pinocho.
Nunca he cruzado una palabra con él, lo he visto de lejos, no parece fraudulento, porque eso, es lo que es.
Pepe, Pepinillo. Tontin! De hecho fue la primera persona que me encontró en Puerto Peñasco, no tengo ni idea como lo hizo. Cada quien busca sus ingresos como mejor le convenga. A él sí le pagan por seguirme.
El negro José cayó redondito, nada tiene, todo debe.
P.D.
Las personas que se llevaron a Galleta, la perrita atropellada que tuve resguardada, espero que la tengan sana y salva.
Que la hayan llevado a sacar radiografías para darle seguimiento con un veterinario. Si no tienen pensado hacerlo, devuelvanla al lugar de donde la tomaron.
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