La hermanas de Drácula.


Una mañana de primavera, el conde Drácula decidió viajar a Tailandia para experimentar nuevos sabores y colores; reunió a sus hermanas para hacerlas responsables de los negocios y explicarles la dinámica, para alimentarse de forma nocturna sin ser descubiertas.

Las hermanas de Drácula eran muy peculiares; ambiciosas, frívolas, sanguinarias, absorbentes y muy enredosas con todos aquellos que consideraban convenientes para extraer su sangre y su dinero. No eran especialmente atractivas, pero superaban el límite de la fealdad.



Su forma de comerciar estaba diseñado para ganar tres veces mas del valor real; vendían moda, belleza y no era necesario hacer pacto con el diablo porque eran parte de la familia (estaba incluido).

Cada una tenía su propia cartera de clientes, coordinaban sus agendas para no empalmar eventos, hacían visitas diarias, acciones altruistas -obviamente con doble intención- y mucho lavado de cerebro....cocowash!.

Una era solterona, con cierto sabor amargo, hábil y rápida para los cierres, la típica mujer ventajosa con colmillos enormes, destilando glamour para la vida nocturna; la otra era ordinaria, lenta, sus pensamientos y acciones tenían poco margen de error, silenciosa pero peligrosa, sus colmillos eran cortos; pero la fuerza que ejecutaba al clavarlos determinaba la mordida.

Una noche estaban hambrientas y salieron a buscar presas; casualmente llegaron a un bar de un hotel reconocido; justo en esa hora terminaba un congreso nacional de odontología, claramente el tipo de hombres que encontrarían eran profesionistas, visualmente atractivos, limpios y presentables.

Cada una tomó al hombre que le atrajo y los doctores al verlas se admiraron y en sincronía exclamaron:

Mujeres! Lo que necesitan es una buena limpieza bucal, unos brackets y limar esos colmillos que son mas largos que sus negocios!.


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