LOS PILARES DE DON MODESTO


Esta es la historia de un hombre ambicioso, autoritario y poco equilibrado. Aquel caballero que si lo lees en un cuento de sueños, lo anhelas y en la vida real lo desprecias.

Su escala de valores estaba diseñado para ejecutar “ayuda” a cambio de favores ocultos; que beneficiarían su posición y extensión de mercado; siendo popular en el ámbito de los negocios oscuros.

No escatimaba los recursos para invertir o participar en la creación de proyectos; tenía bajo su dominio mujeres indocumentadas, divorciadas con baja autoestima y jóvenes avariciosos que harían el trabajo sucio, que Don Modesto, nunca se atrevería a hacer (falsificar cheques, allanar viviendas y duplicar documentación).

Su mejor instrumento era el dinero, el puente para ganar licitaciones, agilizar trámites, abrir nuevas lineas de negocios, cierres automáticos en sus operaciones y la posibilidad, de ser acompañado por las mujeres mas bellas del universo, de forma permanente o temporal.

La asesoría de su amigo el “mago” (podría llamarse santero o palero) lo acompañaba en todas sus creencias y decisiones, le facilitaba el abanico de opciones para llegar a su objetivo; que daban vida, como ilusiones efímeras o hechos destructores.

Lo apasionaba la persecución, llevar las situaciones a un nivel extremo, un final sin salida, obstaculizar, pretendiendo ser siempre el ganador; sus caprichos sobrepasaban los parámetros de una realidad lógica y razonable.

Había construido a lo largo de su vida, una red de contactos a nivel nacional que le permitían el acceso a cualquier tipo de información, haciendo uso de archivos privados e influencias políticas.

Creía fervientemente en la lealtad de su personal y allegados; defendería sin duda alguna el trabajo de cada uno de ellos, pero... nunca imaginó, ni pensó, que ellos ya tenían calculado el cobro, por toda aquella asistencia sin pago.

Su cadena de socios estaban siempre a la expectativa de sus propuestas innovadoras, aquellas que obtenía, gracias a su pandilla de infiltrados.

Don Modesto, era rico y hasta cierto punto poderoso, en su círculo social se movían en la misma frecuencia, por lo tanto, funcionaba este mecanismo, tenía credibilidad y era admirado por sus adversarios.

Un día, sus rivales lo orillaron a demostrar con exactitud y de frente, la fidelidad de sus hechos sin recurrir a agentes externos, al tipo de competencia que nunca se había enfrentado... sencillamente el miedo lo invadió y huyó.

En ese momento, decidió retirarse con la poca vergüenza que le queda y con los muchos años de madurez que le faltan por asimilar. 

Los pilares de Don Modesto siempre fueron un espejismo.













Comentarios

Entradas más populares de este blog

Simona la cacariza!

Los nacos!

Que siempre No!