Los favores.

Lo último que recuerdo de pedir un favor, es el compromiso que asumes para devolverlo de una u otra manera -no importa la magnitud de lo que se pide-.

Si solicitamos un favor a alguien influenciable, con un cargo político, policial, judicial, (aquí entran abogados, funcionarios exitosos y fracasados) quienes erróneamente abusan de su puesto laboral o sus contactos... en un abrir y cerrar de ojos, están en lo más profundo del pozo. 

El tema de reproducir copias y más copias (contrato de arrendamiento, demanda laboral o juicios) aún conservo todos mis originales con sello, firma y huella, a mí no me preocupa, si a Usted "abogado" se le hizo fácil repartir copias, de quién es el problema? Tal es el caso de Arturo Lepe, Alán Hernández y José Acevedo, que lástima, si dan el zarpazo! Qué decepción!

No conozco, en realidad tampoco me interesan sus alianzas, ni sus fines. Lo que si me importa es conocer cuál ha sido la razón de perjudicarme.

Hace algunos días conocí físicamente a Coco Velez en plan familiar; la cara de interrogación de haberme atacado sin conocerme. Pobre! Yo en su lugar me sentiría estúpido! 

Supe por ahí de un político que me enviaba policías para vigilarme? De qué? De alimentar perros callejeros? De andar en bicicleta en sentido contrario? De tener un trabajo común y corriente con sueldo y horario? O de pagar una renta en una vivienda en la cual existe un contrato? 

Yo supongo, mera suposición, cuánto y quién les paga para falsificar información, porque gratis, jugándose su reputación, no creo.

Hay límites, hay medidas, si aún no son capaces de ver más allá, están perdidos. ( Pregunténle a Ingrid y a Billy).

Arre unicornio! Vámonos, aquí están todos locos!

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